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KABIR: Creación – Lîlâ

El siguiente texto, perteneciente a Kabir, místico árabe-hindú (1300-1400 d.C), nos sugiere una original combinación de las ideas de la creación y su dinámica vista como juego (Lîlâ). La base es el Himno de la Creación del Rig Veda.

En el comienzo, Él estaba solo y se bastaba a sí mismo. No había entonces ni comienzo, ni medio, ni fin. No había ojos, ni noche, ni día. No había tierra, ni aire, ni cielo, ni fuego, ni agua, ni ríos como el Ganges y el Yamunâ; ni mares, ni océanos, ni olas. No había vicios ni virtudes, ni libros sagrados como los Vedas, los Puranas o el Corán.

Kabir reflexiona y dice:
Todo era entonces silencio y paz. El Ser Supremo permanecía inmerso en el seno profundo de sí mismo. El Dueño no come, ni bebe, ni vive, ni muere. No tiene forma, ni color, ni vestido. No pertenece a un clan, ni a una casta, ni a nada...

¿Cómo podría yo describir su gloria?
No tiene forma y, sin embargo, no está sin formas. No tiene nombre. Carece de color y no es incoloro. No tiene morada.

Kabir medita y dice:
El que no tiene casta ni país, ni forma, ni cualidad, llena el espacio. El Creador ha puesto en el Ser el juego de la dicha, y de la palabra "Om" nació la creación. La tierra es su gozo; su gozo es el cielo. Su gozo es el esplendor del sol y de la luna. Su gozo es el comienzo, el medio y el fin. Su gozo es visión, sombra y luz. Los océanos y las olas son su gozo. Su gozo, las aguas del Sarasvatî, del Yamunâ y del Ganges. El Dueño es uno: vida y muerte, unión y separación, son los juegos de su gozo.

Sus juegos son el sol y el agua y el universo entero.
Sus juegos, la tierra y el cielo.
En el juego se desarrolla la creación; en el juego se establece.
El mundo entero -dice Kabir- reposa sobre su juego.



Acerca de Yoga

Yoga suele ser definido como Unión.
Este concepto nos lleva naturalmente al de Re-unión.
¿Qué significa esa Unión, Re-unión? Básicamente es el reencuentro de partes nuestras que se han desconectado.
Cuerpo, mente y espíritu son los conceptos habituales. Y son correctos, sólo que habría que entender desde qué contextos estamos hablando de cuerpo, mente y espíritu.
Más allá de todo ello, ¿para qué reunir? Porque podríamos quedarnos en la generación de una unidad cerrada, funcionando sólo con intereses personales.
El propósito de Yoga es el de unir-reunir para que podamos participar en el juego de la vida utilizando, en dicho juego, todos los medios disponibles: cuerpo, energía, mente, inteligencia y capacidad de dicha – en otros términos, las cinco dimensiones básicas entre las que transcurre nuestra existencia - de modo tal que entre ellos exista una constante transferencia, o un constante fluir, de información, generándose así un “continuum” que transformará cada experiencia, cada encuentro, o cada contacto, en un acto total donde la constante será el despliegue de la creatividad.
Lîlâ es el juego cósmico del cual todos estamos participando, sólo que desconociendo las reglas del juego. La ignorancia impregna nuestras vidas; la ignorancia se manifiesta en la falta de respeto y de colaboración.

Orígenes

Casi todas las personas interesadas en el tema quieren conocer acerca de los orígenes del Yoga; del mismo modo existe un gran interés en conocer las historias de famosos yogis. Esta es una tendencia muy actual y muy occidental acentuada por los workshops o talleres especiales, muy costosos, que generalmente responden a un deseo de popularidad. Esto ha ayudado a la popularización de Yoga, pero también a su desenraizamiento.
¿Quién es? ¿Quién fue? ¿Quién lo dijo? ¿Cuándo lo dijo? ¿Cómo lo dijo? ¿Cuál es su historia?, etc., etc., son las preguntas frecuentes que buscan referencia en modelos actuales.
Pero ocurre que en Yoga, ninguna de ellas fue jamás una pregunta importante; porque parece que Yoga, como ideas y prácticas, es un impulso natural que surge de la naturaleza humana y que se caracteriza por el anonimato, precisamente por ser natural.
Todos poseemos la raíz, la semilla de Yoga. Esa raíz o semilla tendrá un desarrollo que depende de las circunstancias personales, de sus conexiones, de su visión, de sus proyectos y ambiciones.
El ego – que surge de la individualidad que cada uno representa y que no es algo nocivo por naturaleza – nos hace crear distintas interpretaciones. Comienza así la auto-referencia, la auto-interpretación, el estilo propio el cual, en la mayoría de los casos, se va alejando de las fuentes. Es cada vez más evidente la necesidad de recuperar esas fuentes.

Los sabios-filósofos-poetas-videntes de aquellos tiempos de los orígenes, preguntándose, e indagando dentro de sí y de la realidad, resolvieron la cuestión diciendo que las instrucciones provinieron de la boca de Shiva, lo cual hace de El, el Yogi Supremo; así lo expresa el Shivasamhitâ, una obra fundamental para la investigación y cuyo origen, sin embargo, no se puede precisar. Lo expresa en las siguientes palabras introductorias:

“Ahora el Señor Shiva, el que otorga la liberación a todos los seres, expone para el beneficio de sus devotos la Disciplina de Yoga de modo tal que, abandonando las opiniones de aquellos inclinados a las disputas originadas en el conocimiento equivocado, puedan alcanzar el conocimiento correcto y una mente centrada, sin distracción”.

El mismo planteo es presentado en el Gherandasamhitâ, presumiblemente una obra posterior a la anterior:

“El secreto de esta ciencia ha sido descripto en detalle por el Señor Shiva”.

Reiteradamente en los textos clásicos se hace referencia al olvido o ignorancia, por parte del ser humano, de su verdadera naturaleza.
Como parte de ese olvido y de la confusión consecuente, hoy en día se practican âsanas y se dice que se está practicando Yoga; muchos estilos han surgido y se han patentado; muchas celebridades disfrutan del honor de ser creadores de una forma de Yoga. ¿Es eso Yoga?

¿Qué es Shiva? Es un término que lo único que quiere decir es “aquello que nos beneficia”. Puede parecer una entidad o divinidad que nos resulta un poco extraña; de hecho, ha sido erigido a la categoría de divinidad. Sin embargo es muy simple; es la Consciencia Pura a la que nos es tan difícil acceder debido a las tensiones que devienen en impurezas que ocupan nuestra mente consciente y subconsciente, con raíces firmemente arraigadas en el inconsciente – todas las historias que nos preceden; tales impurezas tienen el poder de cubrir potencialidades que permanecen adormecidas; lo curioso y lo interesante es que esas potencialidades también residen en el inconsciente.
Tal es el proyecto: poder atravesar el consciente, el subconsciente y comenzar a profundizar en el inconsciente donde comenzaremos a encontrar las pautas que en definitiva nos conducirán al auto-conocimiento.
De la mente conciente, a la mente subconsciente, a la mente inconsciente.
La luz de la consciencia debería tener la capacidad de atravesar todas las etapas de la mente; sólo así el ser recuperará su propia condición de ser Consciencia, como así también recuperará su gracia y su humanidad.

“Del no ser al ser,
De la oscuridad a la luz,
De la muerte a la inmortalidad”

Brihadaranyaka Upanishad

 

De lo personal a lo transpersonal. Para conocer la verdad.
¿Qué es esto de ser “consciencia”? El término habla de con-ciencia; con-conocimiento. Habla de darnos cuenta de quiénes somos; de hacer una revolución en nuestras vidas. Porque Yoga es eso: una revolución, un darnos vuelta de fuera hacia dentro, de revolver dentro de ese océano nutriente – datos, experiencias, etc. – para extraer la sustancia.
¿Qué nos estamos perdiendo, en tanto? ¿Nos damos cuenta de que nos estamos perdiendo algo? ¿Comprendemos que en esas profundidades – las nuestras - se halla alojada la información?

¿Qué es Yoga? Es el proceso de la purificación de la mente, es el acceso a las raíces de nuestra personalidad. Es mucho trabajo, dadas las condiciones actuales; si no lo guía el amor, la paciencia y la dedicación, es un trabajo que se convierte en una estéril e improductiva experiencia. Porque – y esto es algo que siempre tendríamos que tener en cuenta – nuestra realidad se da, y se comprueba, en la forma de conexión con todos los seres vivos. No sólo en el auto respeto sino en el respeto mutuo: en la colaboración con todo lo viviente.

Actualidad

Yoga, como una ciencia reunida en un contexto coordinado y sistematizado en un pequeño escrito de cuatro capítulos, aparece por primera vez en la historia en un período estimado entre los 200 o 300 años a.C., oportunidad en que surgió una personalidad de contenidos mitológicos conocida como Pâtanjali, quien organizó todo el conocimiento preexistente reduciéndolo en aforismos conocidos como Yogasûtras.
Lo curioso de estos Yogasûtras es que sólo tres aforismos se refieren a âsana; es que el autor lo señala con claridad desde el principio: “Yoga es el control de las modificaciones de la sustancia mental”, según la clásica expresión: Yogah chitta vritti nirodhah.
En la actualidad, por tanta confusión que se ha generalizado y por el interés en el bienestar físico – en el fitness - parece que âsana o postura es sinónimo de Yoga. Porque indudablemente los âsanas promueven la salud y el buen estar físico.
En todo el mundo, en muchos lugares, se practica Yoga, pero básicamente en la forma de âsanas; se han creado estilos, secuencias y posturas que llevan al cuerpo humano a extremas posibilidades, con lo cual, sólo se trabaja el cuerpo.
Se han saltado etapas, precisamente las que otorgan belleza e integridad al camino de Yoga; estas etapas son las que cultivan el silencio, la observación y la escucha y, sobre todo, se ha olvidado el cultivo de todos los aspectos de Yama y Niyama así como la profundización en Prânâyâma y Pratyâhâra; se ha olvidado que la única razón de ser del Hatha Yoga es la de fortalecer al individuo para que pueda soportar y superar, sin decaimiento y con entereza, las dificultades existenciales, entendiéndolas como parte del juego y como necesidad de experiencia.
Y lo más terrible es que se ha olvidado el derecho que todo ser humano tiene a la gran experiencia de unificación o Samâdhi.
El fortalecimiento que la práctica actual de Yoga propone, debería ir parejo con un proceso de sutilización porque, se afirma constantemente, somos un cuerpo físico denso, un cuerpo sutil y un cuerpo más sutil que lo sutil (o causal). Lo cual indica que dentro de cada uno de nosotros existe una información – algo así como un secreto – que espera ser desvelado.

Karin Larsson
Villa La Angostura, Abril de 2010.


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